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Persiste la exclusión en la educación de las niñas

 

Por la Secretaría de Investigación, Internacionales y Posgrado

 

El 19 de diciembre de 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 66/170, en la que declaraba el 11 de octubre como el Día Internacional de la Niña. Esta resolución tuvo como objeto reconocer los derechos de las niñas y los problemas a los que se enfrentan en todo el mundo. El “Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo” (Informe Global Education Monitoring) publicado por la UNESCO en 2020, por su parte, destacó los avances producidos en los últimos 25 años en términos de su educación. Parte de estos avances se expresan en el Informe sobre género del corriente año, en el que se detalla que se han matriculado desde la suscripción de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing (1995) 180 millones de niñas en la enseñanza primaria y secundaria. No obstante lo mencionado, el documento muestra que a pesar del enunciado aumento en el acceso a todos los niveles de la educación, sigue siendo más probable que las niñas sufran exclusión que los niños. Esta situación, tal como señala la Directora General de la Unesco, Audrey Azoulay, puede incrementarse con la pandemia covid-19.

En nuestro país, el Informe elaborado por UNICEF “El impacto de la pandemia covid-19 en las familias con niñas, niños y adolescentes” (UNICEF, 2020), advierte que hay un conjunto de efectos colaterales que impactan especialmente a la niñez, en dimensiones como educación, nutrición, salud física y mental, ocio y recreación, protección, entre otras. Las niñas y niños se encuentran expuestos en mayor medida a situaciones de violencia, maltrato, abuso o explotación. Esto mismo sucede con las mujeres, que además se ven enfrentadas a una mayor carga de las tareas y cuidados en el hogar (Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, 2020). Frente a un contexto que evidencia a nivel global las desigualdades preexistentes en el sistema educativo y la sociedad, el informe titulado “Una nueva generación: 25 años de esfuerzos por la igualdad de género en la educación” (UNESCO, 2020), insta a la adopción de una serie de medidas que incluyen:

  • Eliminar las disparidades entre los géneros en el acceso a la educación, la participación en ella y la finalización de los estudios. Existen 9 mujeres por cada 10 varones matriculados en la enseñanza primaria en el 4% de los países, mientras que la mencionada proporción (9 por cada 10) aumenta al 9% de los países en el primer ciclo de la enseñanza secundaria, en el 15% de los países en el segundo ciclo de la enseñanza secundaria y al 21% de los países en la enseñanza superior.
  • Todas las niñas embarazadas y los padres jóvenes deben recibir apoyo para asistir a la escuela. A pesar de la disminución mundial, las tasas de embarazos precoces siguen siendo altas en África Subsahariana. En Chad, Malí y Níger las tasas son más altas que en 1995. En Guinea Ecuatorial y la República Unida de Tanzania, prohibiciones activas siguen impidiendo que las niñas embarazadas vayan a la escuela.
  • Toda/os la/os maestra/os y la/os consejeros escolares y profesionales deben recibir una formación para evitar que los estereotipos negativos de género se extiendan a la enseñanza y a la elección de asignaturas por parte de las estudiantes. A nivel mundial, el porcentaje de mujeres que estudian ingeniería o tecnologías de la información y la comunicación (TIC) es inferior al 25% en más de dos tercios de los países. La proporción de mujeres en la enseñanza técnica y profesional disminuyó del 45% en 1995 al 42% en 2018. Son pocas las mujeres que siguen carreras en el ámbito de las TIC.
  • Todos los currículos y libros de texto deben representar a las mujeres de manera que no se perpetúen los estereotipos de género. Al analizar los libros de texto de muchos países se comprobó que el texto y las imágenes no representan a las mujeres en posiciones sociales y económicas activas, sino en las funciones tradicionales de los hogares.
  • Toda/os la/os estudiantes deben tener acceso a una educación sexual integral que, según se ha demostrado, previene la violencia de género relacionada con la escuela al promover la comprensión y el respeto de las identidades de género de la/os estudiantes, y también conduce a la reducción de la prevalencia de los embarazos precoces.
  • Alentar a que un mayor número de mujeres ocupen puestos de liderazgo, para ayudar a cambiar las normas sociales y de género, y actuar como modelos de conducta para las estudiantes. El informe concluye que la estereotipación negativa de la mujer como no apta para ser líder se ve reforzada por la escasez de profesoras en la enseñanza superior. A nivel mundial, las mujeres constituyen el 94% de la docencia en la enseñanza preescolar, pero solo el 43% en la educación terciaria o superior. Aún menos mujeres ocupan puestos de liderazgo en las universidades y en la administración de la educación.

En Argentina, la Secretaría de Políticas Universitarias presentó el corriente año un Informe dedicado a relevar la participación de las mujeres en el Sistema Universitario Argentino y dio cuenta de datos ilustrativos al respecto. Por un lado, las mujeres superan a los varones tanto en cantidad de estudiantes como de egresadas. El 58,1% del alumnado y el 61,2% de las egresadas son mujeres. Sin embargo, a la hora de analizar su incidencia en altos mandos, ese porcentaje decrece abruptamente. Entre el grupo de Rectores, a modo de ejemplo, solo el 13% de los cargos está ocupado por mujeres. La cantidad de mujeres supera también a los varones en casi todas las ramas de conocimiento. Las mayores disparidades se encuentran en las ramas de la Salud, en las que las estudiantes femeninas representan el 73% del total, y las Humanidades, donde el 70,3% de las alumnas son mujeres. La excepción se encuentra en las Ciencias Aplicadas, con sólo un 36% de presencia de mujeres. Finalmente, en el apartado dedicado a analizar los recursos humanos, se observa que en los cargos docentes la paridad de género parece cumplirse: el 50,05% son hombres mientras que el 49.95% son mujeres; pero a medida que se avanza en cargos superiores (Rector, Vicerrector, Secretario de Universidad, Decano, Vice Decano), esta paridad disminuye visiblemente (SPU, 2020).

Retomando la propuesta del Día Internacional de la Niña, las y los convocamos una vez más a reflexionar sobre los múltiples desafíos pendientes a la hora de garantizar el pleno goce de sus derechos. Desde la Universidad Nacional de los Comechingones seguimos trabajando es pos de ello.

 

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