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Una emergencia durante la Pandemia: desinformación científica

 

Por la Lic. Dayana Alfaro

 

A partir de la Pandemia del COVID- 19 emergió un escenario clave para informarse científicamente. Desde los mensajes y cadenas por WhatsApp, los hilos en Twitter, la publicación de artículos sin nombre en Facebook y el bombardeo de artículos periodísticos en los portales digitales más importantes a nivel nacional e internacional, se pone en énfasis la necesidad y relevancia del testeo de la información y la consulta a comunicadores y profesionales especializados sobre lo que está sucediendo.

En un contexto de ansiedad e incertidumbre social sobre el coronavirus COVID-19 y, a la par, un exceso de informaciones digitales que llegan a nuestros celulares a través de diversas plataformas, propiciando el consumo de noticias y datos científicos no siempre certeros, deformantes y simplificadores de la realidad social.

Ante esto nos tenemos que plantear un acercamiento a la ciencia como actividad humana, con una gran impronta cívica- social, y a la vez como responsabilidad individual, para saber ¿Qué es lo que está ocurriendo?, ¿por qué?, ¿cuáles son las consecuencias de esto a corto y largo plazo en la salud, la economía y sociedad?

Sobre todo es oportuno permitirnos dudar de la información que recibimos, y buscar fundamentos para poder opinar y reflexionar en profundidad sobre la Pandemia y eventos científicos que la rodean. Estamos en una Sociedad de Conocimiento, un término que surgió a finales de los ´90 y fue propuesto por la UNESCO para designar a las profundas modificaciones que propiciaron en la sociedad las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, y la inteligencia artificial.

En la actualidad, la posibilidad de acceso a Internet y a portales informativos digitales facilita la búsqueda de datos, y por ende el consumo de investigaciones y noticias de índole científico. En la ansiedad social, de querer saber más, de buscar información de forma rápida y de intentar encontrar respuestas por parte de políticos y profesionales de las ciencias radica, quizás, nuestro error a la hora de informarnos.

¿Qué significa esto? Reducimos la actividad de informarnos, pensando que con un título o con cinco minutos de un informe televisivo ya sabemos todo sobre el virus. Sin embargo, salimos a la calle a correr en multitudes, vamos a playas turísticas con la premisa de que estamos en vacaciones o peor aún, no usamos tapabocas y varios ejemplos más de comportamientos ilógicos a la situación que estamos viviendo. Informarse científicamente es una necesidad, y la modificación de nuestro entorno habitual por el CovID-19, invita a una reestructuración, consciente, de hábitos de vida y conocimientos sobre la realidad social.

 

Los conocimientos científicos son comunicables

Todos los resultados de procesos científicos pueden difundirse e incluso traducirse a términos más claros para la sociedad. Es en la elección de un objeto de estudio, la delimitación de un campo analítico, y la precisión en las técnicas de recolección de datos, que se origina la comunicabilidad de las investigaciones científicas, analizando y extrayendo elementos relevantes , de interés y utilidad social.

La instancia de duda ante una información que consumimos, nos lleva a la búsqueda de investigaciones, datos y fundamentos científicos que facilitan la apropiación de este tipo de conocimientos y la posibilidad de una lectura de posibles efectos sobre cuestiones económico-políticas-culturales en una sociedad.

El hecho de que todos los conocimientos sean comunicables otorga a los medios de comunicación, y portales de información, la opción de ejercitar la divulgación científica y mostrar la relevancia y prioridad de las investigaciones científicas, colaborando con la alfabetización científica.

La alfabetización científica es cívica. Permite a la sociedad poder informarse e incluso intervenir en decisiones políticas, promueve la apropiación de conocimientos vinculados a la ciencia, tecnología y sociedad. El ejercicio de buscar, localizar y aportar elementos que permitan la comprensión y relevancia de lo que acontece alrededor,  y el beneficio democrático de esto hacia la sociedad, posibilita la apropiación cultural- científica, permitiendo entender y enterarse sobre las aplicaciones tecnológicas actuales.

Comunicar científicamente devela un proceso de traducción del conocimiento, manifestado a través del uso de un lenguaje preciso y accesible a las audiencias interesadas en informarse sobre las ciencias, que debería incentivar la reflexión de la utilidad y relevancia social de los descubrimientos e innovaciones en estos campos y las aplicaciones tecnológicas.

Comunicar sobre las ciencias es una actividad seria, que no comprende a los conflictos de interés. Tampoco la desinformación ni deformación de la ciencia. Por lo contrario, pretende alcanzar a la audiencia de forma creativa para que puedan apreciar la mejor importancia de la ciencia y tecnología en sus vidas.

Ante esto, y en el contexto del coronavirus, la propuesta radica en informarnos sobre las ciencias, en comprometernos a la búsqueda y detección de posibles soluciones a problemáticas sociales. Es necesario tener conocimientos sobre efectos medioambientales, herramientas básicas de la física, bioquímica, estadística, salud, la situación mundial y la comparación de factores sociales,  políticos y/o económicos en los países perjudicados por la pandemia.

Somos conscientes de que el constante cambio y actualización de cifras sobre el coronavirus se modifica diariamente, y seguir los pasos de la velocidad informativa suma otro compromiso a nuestro papel de consumidores, que no sólo queda en el testeo de información, sino en la reflexión de acciones y consecuencias de nuestro desempeño ciudadano con otros integrantes de la sociedad y del mundo.

Estamos ante una etapa de consumo mediático- científico que puede quebrar la brecha existente entre la ciencia y la audiencia, que adentre e incentive a conocer, informarse, a debatir, y darle utilidad a lo que conocemos.

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Bunge , Mario (1997). La ciencia. Su método y su filosofía. Buenos Aires: Sudamericana.

Cazaux, Diana (2008). LA COMUNICACIÓN PÚBLICA DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA EN LA “SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO”. Razón y Palabra, (65), .[fecha de Consulta 8 de Junio de 2020]. ISSN: 1605-4806. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=1995/199520724004

Erazo, M. de los Ángeles (2007). Comunicación , Divulgación y Periodismo de la Ciencia. Una necesidad imprescindible para Iberoamérica. Ecuador. Planeta del Ecuador.

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